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“La jungla en una jaula”: el caso del conservacionista petrolero Anant Ambani y su último capricho, un zoo colosal

 

Cuando Anant Ambani, el menor de los tres hijos de la dinastía más rica de la India, se casó el año pasado, su mamá y su papá decidieron que la boda iba a superar todo lo conocido, especialmente en el sentido de la fortuna a gastar. Y así fue.

La boda del año fue un festival de despilfarro de gusto dudoso y una demostración de la enorme fortuna familiar petrolera que hoy asciende a 90,5 mil millones de dólares. La lista de invitados fue tan diversa como extensa: la actriz Priyanka Chopra y su esposo, Nick Jonas.

El ex primer ministro laborista británico Tony Blair y su mujer, Cherie. Ivanka Trump, su esposo Jared Kushner y la hija de ambos, Arabella. Bill Gates, Mark Zuckerberg y las Kardashians, que subieron historias en Instagram, disfrazadas con apretados y costosos saris.

Las bodas en la India, especialmente entre las familias adineradas, son conocidas por su extravagancia y lujo. A menudo incluyen múltiples días de celebraciones, numerosos invitados y elaborados rituales. Y la de Anant no fue una excepción. Cientos de millones de dólares se gastaron en la celebración en la que Rihanna y Justin Bieber dieron conciertos privados.

¿Quién es Anant Ambani?

Anant Ambani es hijo de Mukesh Ambani (67), el líder del imperio de Reliance Industries, una empresa multinacional india que se dedica a la exploración y producción de petróleo y gas, la petroquímica, la venta al por menor, las comunicaciones y medios, fundada en 1957.

Bajo la contradicción de que su fortuna se sostiene por la explotación de combustibles fósiles, Anant se dedica a las iniciativas verdes de Reliance. Desde 2021, ocupa la junta de la rama de energías nuevas y solar del grupo.

«Mi hijo menor, Anant, siempre se dedicó a proteger el ambiente, salvando la vida salvaje», según palabras de su madre, Nita, la matriarca del grupo.

Mukesh Ambani y Nita posan junto a su hijo menor, Anant, de zapatillas. Foto: EFEMukesh Ambani y Nita posan junto a su hijo menor, Anant, de zapatillas. Foto: EFE

Tal es su devoción por salvar la vida salvaje, que Anant creó, a tono con su boda ciclópea, un zoológico faraónico, presentado en los medios de todo el mundo como una maravilla de la conservación.

Vantara, «la jungla en una jaula»

Vantara, en India, es considerado el centro de rescate de vida silvestre más grande del mundo. Algunos lo califican de «colosal» y otros, como el diario el País de Madrid, «el último capricho» del heredero.

El lugar descolla por sus instalaciones y servicios: brinda atención médica y refugio a los animales rescatados, cuenta con un hospital de elefantes, el más grande y equipado del planeta. Tiene recintos diurnos y nocturnos, piscinas de hidroterapia, cuerpos de agua y un jacuzzi para elefantes. Cuenta con un hospital y centro de investigación médica.

Vantara, una palabra hindi que significa «estrella del bosque», alberga más de 150.000 animales rescatados. Entre ellos, más de 2.000 de 43 especies, repartidos en 14 kilómetros de un «paraíso», inagurado apenas días atrás por el propio premier indio, Narendra Modi.

El premier compartió en las redes sociales un video con imágenes del complejo, posando junto a elefantes y alimentando con mamadera a cachorros de león

«Inauguré Vantara, una iniciativa única de conservación, rescate y rehabilitación de la vida silvestre que ofrece un refugio seguro para los animales y promueve la sostenibilidad ecológica y el bienestar de la vida silvestre. Felicito a Anant Ambani y a todo su equipo por este esfuerzo tan compasivo», celebró en X.

¿De dónde provienen tantos animales?

Los zoológicos modernos a menudo se presentan como centros de conservación, educación y rehabilitación. Sin embargo, enfrentan críticas sobre el bienestar animal y el tráfico de especies.

En este caso, ¿de dónde provienen tantos animales? ¿Cómo fueron rescatados en tan poco tiempo?

Esta semana, Radio France publicó un artículo bajo el título: Tráfico de animales: chimpancés, santuarios y el rico heredero indio

Anant Ambani junto a un elefante. Foto: X

«La ONG Eagle denuncia el tráfico de grandes simios en la República Democrática del Congo, donde las autoridades, carcomidas por la corrupción, piden a los santuarios que les devuelvan los chimpancés, que luego acaban en el extranjero, en particular en el zoológico de la familia más rica de la India», dice el artículo y abunda en historias sucias envueltas en el lucrativo tráfico de animales.

Según la nota, el gobierno de la RDC ordena a los santuarios a entregar a sus animales, en este caso chimpancés, para que pasen a nutrir el zoológico de Kinshasa, un zoo penoso y en ruinas y una posible fachada para derivar desde allí a los animales a otros sitios.

Un caso ocurrió en enero cuando el Instituto Congoleño para la Conservación de la Naturaleza, organismo gubernamental encargado de la protección de la fauna salvaje y garante de los convenios internacionales, ordenó el traslado de 12 chimpancés sacados de un santuario al zoológico de la capital.

Hubo ruidosas quejas y los chimpancés no fueron trasladados, pero el resto de estos centros de enorme vocación y esfuerzo –a merced de cazadores furtivos y en un país en guerra–, son ahora presa de nuevas preocupaciones.

Temen que las crías de chimpancé que acogen, generalmente traumatizadas, se conviertan también en una especie de caldo de cultivo para el tráfico.

Tres bebés desaparecidos y el pedido del Papa

El instituto Jane Goodall está desde hace años tras los pasos de tres bebés chimpancés -César, Monga y Hussein-, secuestrados en el santuario Jeunes Animaux Confisqués au Katanga (JACK), en Lubumbashi, de la República Democrática del Congo, el 9 de septiembre de 2022.

César, Monga y Hussein. Foto: ©JACK-Congo

En la madrugada, las tres crías fueron secuestradas en JACK a cambio del pedido de un rescate imposible. Sus cuidadores fueron amenazados de muerte. El propio papa Francisco pidió por los bebés. Pero nunca se supo nada de ellos.

En septiembre de 2020, las autoridades de Zimbabwe interceptaron un camión que transportaba 20 primates endémicos de la RDC con destino a Sudáfrica.

En enero, en la bodega de un avión de línea recién aterrizado en Estambul se halló un bebé gorila en una caja.

Rescatan a gorila bebé en aeropuerto de Turquía

El pequeño simio, de cinco meses, iba en un avión de carga procedente de Nigeria con destino a Tailandia.

En su nota con RFI, Ofir Drori, de la ONG Eagle, explica que los santuarios de la RDC temen ser obligados a entregar los animales para luego ser llevados al extranjero, como, por ejemplo, a la India. Y aquí volvemos al centro de Vantara del ecologista Anant Ambani.

Las ONGs y los grupos ecologistas reniegan del centro de Vantara. Las críticas reflejan preocupaciones sobre la autenticidad de sus esfuerzos de conservación y el uso de animales como símbolos de estatus. Temen que otros multimillonarios sigan el ejemplo como una moda.

«Lavado» de vida silvestre

Daniel Stiles, un experto en el tráfico ilegal de vida silvestre, publicó en Instagram el caso de Vantara y mostró su preocupación de que «otros industrialistas lo copien».

Se especula incluso que estos «enormes centros de conservación» de los millonarios del mundo sea una nueva manera de «lavado» de la vida silvestre; esto es, el proceso de ocultar o disfrazar la procedencia ilegal de especies para hacerlas parecer legítimas.

En las redes sociales denuncian que Anant Ambani «enjaula una jungla en Vantara... el gobierno se inclina y lo llama conservación”.

Lo consideran el nuevo juguete familiar por donde desfilan famosos posando entre fieras, en imágenes subidas luego a Instagram bajo los hashtags #vidasilvestre y #sueño, en un mundo donde los multimillonarios se multiplican y los animales se extinguen.

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